¿ETIQUETAS? NO GRACIAS

Ayer estuve escuchando la charla de Alberto Rodriguez de Adoptia sobre el dilema entre medicación o psicoterapia y, después de una amena y brillante exposición, se llega a la conclusión de que depende del niño, de la situación…hay que valorar muchas cosas. Quizá ni una ni otra sean suficientes por sí solas o quizá, con acompañamiento, no haga falta ninguna y seamos los padres los que necesitamos ese apoyo y esa orientación para acompañarles en su peculiar desarrollo.
Una de las ideas que más me gustó fue que hay niños que a los 5 o 6 años les diagnostican TDAH, a los 10 como el comportamiento va cambiando, diagnostican que no era TDAH que lo que tiene es un “transtorno de apego”, y como a los 12 o 13 entra de lleno en la adolescencia, y todo lo que ella conlleva, resulta que ese  mismo chaval ya no es ni TDAH ni tiene trastorno de apego, lo que tiene es un “trastorno negativista desafiante” y, cuando llega a los 16 y siguen sin tenerlo claro, pasa a tener un “transtorno límite de la personalidad”.
La reflexión era ¿Ha tenido alguno de estos trastornos? ¿Le ha favorecido esa etiqueta continua? ¿O simplemente el chico ha ido creciendo y madurando, con los sus dificultades y va a seguir haciéndolo y llegará a los 25 con una personalidad propia pero totalmente normalizada?

De todo esto yo sé un poco, poco, por lo que he ido leyendo, y por lo que he ido escuchando a unos y otros  especialistas en charlas y jornadas, a las que he asistido en mi afán de estar lo más informada posible para acompañar a mis hijos en los retos que presentaban, pero de los que sé, y mucho, es de mis propios hijos.
Creo que ya os comenté en otra entrada que mis hijos llegaron en julio y, al mayor, tenía que escolarizarlo en septiembre y, después de valorarlo, nos pareció lo más apropiado dejarlo en casa hasta el curso siguiente. Estaba muy alterado todavía y meter el colegio también en el sistema, no nos pareció buena idea. Se quedó en casa con su hermana un año menor y, la mayor parte del tiempo conmigo, porque reduje mi jornada laboral al máximo permitido. El rato que yo no estaba por la mañana, contraté a una señora que ya conocían porque llevaba viniendo a casa un par de horas diarias durante toda mi baja por maternidad para que estuvieran familiarizados con ella. Esta señora los adoraba, dio siempre muestras de ello pero, daba igual, mi hijo se las hacía pasar de a kilo cuando no estabámos su padre o yo, porque con quien quería estar era con nosotros.

En el primer cole al que los llevé, mi hijo estuvo 6 años: los 2 últimos de infantil y hasta 4º de primaria. En infantil no había opción a que lo viera la orientadora, solo era para primaria (al menos en aquel colegio) pero a finales de 3º de infantil el tutor, uno de los maestros que más y mejor le entendió, por si acaso, ya hizo una consulta. En 1º de primaria la orientadora (era una interina) empezó a trabajar con él, no recuerdo ya la cantidad de pruebas, y test y diagnósticos que le hizo lo mismo para TDAH, que de ansiedad, que de altas capacidades….cuando llegó la orientadora titular de la plaza, nos llamó asustada del historial que tenía el niño. Estaba asombrada, no se lo podía explicar y yo le dí la explicación: están buscando una etiqueta que ponerle, para pasársela a Educación y que mandasen apoyos,  unas horas de apoyo que no irían para mi hijo sino para todo el centro en general. Se me quedó mirando y me contestó: “a esa conclusión he llegado yo, pero lo que me asombra es que usted lo tenga tan claro”.
Y lo tenía claro no porque sea una superdotada, que no lo soy, sino por el afán que había visto siempre en la anterior orientadora, y en algunas tutoras, de ponerle a mi hijo “la etiqueta” y “la pastilla”.
Tuvo una tutora en concreto, que era incapaz de llevarte una conversación coherente, era nerviosa, dispersa…cada uno somos como somos, y me decía “¿Y si le dieras media pastillica?” y yo pensaba: “¿Y si te la tomas tú que eres más hiperactiva que él?” pero jamás se me ocurrió verbalizarlo, claro.

Nuestros hijos no necesitan etiquetas, la mayor parte de ellos tampoco necesitan medicación, pero lo que necesitan todos es que los VEAMOS: que veamos cuales son sus necesidades, que veamos como son, que veamos qué les apasiona, que veamos qué les hace daño, que les dediquemos tiempo, mucho y de calidad, que juguemos con ellos, que les contemos, que les escuchemos, que les leamos cuentos, que les demos tiempo para adaptarse, tiempo para sanar, tiempo para hablar, tiempo para callar, tiempo para preguntar….y generar así vínculo y apego. Eso les va a tranquilizar, seguro, y va a poner los cimientos de la relación que construimos con ellos, y luego ya, sobre eso, ya iremos poniendo: colegio, extraescolares, aficiones…

La mayoría de los profes de infantil son maravillosos, los niños generan un vínculo importante con ellos y son para ellos un referente en positivo. Yo aún recuerdo con cariño a Sor Josefina, y mi hijo a Cesáreo o mi hija a Mayte. Son personas que quedan en nuestra historia personal para siempre pero, aún así, la Educación infantil NO es obligatoria y cada uno debemos valorar QUÉ necesita NUESTRO hijo si, por ejemplo, acaba de llegar a nuestra familia o le está costando adaptarse, o vemos que se altera con facilidad con más gente, o que aún no domina bien el idioma o los compartamientos sociales, cuando se trata de adopción internacional…No sé, conciliar es muy difícil, las familias monoparentales aún lo tenéis más complicado, lo sé, sé que todos barajamos muchos factores, pero lo que tengo claro es que muchos de nuestros hijos, antes de lanzarlos al mundo y dejar que les empiecen a mirar con lupa, a etiquetarlos, a evaluarlos, etc necesitan TIEMPO, tiempo con nosotros, construir ese PUERTO SEGURO y luego, todo lo demás irá más fácil porque ellos tendrán más seguridad y serán más fuertes emocionalmente.

Mi hijo, cuando empezó 2º de infantil, a pesar de que en casa habíamos hecho excasamente media docena de fichas porque no le interesaban en absoluto (eso sí, habíamos bailado mucho, jugado mucho y reído mucho), tardó muy, muy poco en ponerse al día con los demás; sé de otras familias que veían que sus hijos, en los primeros años de infantil, aún necesitaban la siesta y los llevaban solo por la mañana dejándoles en casa por las tardes con ellos, con calma, con siesta, con tiempo; sé de familias que, por conciliación, apuntaron a sus hijos al comedor desde el principio y, al ver lo mal que lo pasaban por las tardes, reorganizaron sus horarios para comer juntos en casa…cada uno podemos elegir nuestro camino, pero eso solo se consigue si primero nos hemos tomado el tiempo de VER sus necesidades.

 

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3 comentarios sobre “¿ETIQUETAS? NO GRACIAS

  1. Hay mucha chicha para sacar de este post. Tengo un hijo TANV que previamente decían era TDHA, otro bien diagnosticado de Déficit Atención y discalculia, otro TDHA, TEL, transtorno disocial, c.i. limite y tb muy bien diagnosticado ( después de mucho recorrido) y otro biológico con TDHA y dislexia tb muy bien diagnósticado. Es muy importante tener un diagnóstico certero para poder trabajar con nuestros hijos tanto en casa como en el cole. El diagnóstico sirve para hacer su hoja de ruta y poder comprender muchos comportamientos. Todo lo que he dicho suena mucho y es muy trabajoso pero depende de cómo lo enfoques. Quitando a un hijo que ya son palabras mayores, y tiene discapacidad el resto se va toreando. A uno me negué a darle la pastilla hasta la Eso le causaba mucha tristeza, le dejaba toda la tarde trepando por los arboles, corriendo, jugando y cuando me decía q no tenía deberes me hacía la loca, prefería su desarrollo personal. Hay muchos departamentos de orientación que lo hacen genial pero otros no, hay profes que etiquetan y otros que dan la vida, hay niños que si o si necesitan la pastilla y otros no, hay psicólogos que, con perdón, no tienen ni idea y otros grandes sabios y con mucha experiencia, hay padres que no pueden con el tema y otros que lo llevan bien y tienen psicología……… Yo puedo decir que no he vivido las etiquetas en modo negativo, a mi alrededor he encontrado ayuda de expertos, aunque no hay muchos…… No puedo expresar aquí el largo caminar……me faltan hojas….. Está muy bien lo de construir el puerto seguro, es importante. A los 25 unos llegaran sin ningún problema con todo superado porque no les afectará pero otros tendran siempre una piedra en el zapato. Unas más grandes que otras s ¿y quien no la tiene? De ahí adquirir habilidades para lidiar con ello y trabajar la autoestima lo más importante.
    Grcs por el post

    1. Obviamente Gabriela, tú tienes una experiencia y un recorrido con tus hijos del que yo carezco.
      Si has tenido la fortuna de topar con buenos profesionales, que han hecho una buena valoración y que esa valoración estaba en corcondancia con lo que tú veías en tu hijo pues tienes claro por donde seguir. o al menos, por donde intentarlo.
      El tema del TDAH tiene sus defensores y sus detractores y yo me encuentro, mayoritariamente, en los detractores.
      Después de hablar con varios profesionales de ello, me parece un cajón de sastre donde meten a muchos chavales con dificultades que no saben valorar y “etiquetar” de otra manera.
      Por ejemplo, mi hijo, por supuesto que manifestaba dificultades en el cole de atención, de concentración, sociales…pero no en casa o en otros ambientes (por ejemplo en los entrenamientos de baloncesto) los test no eran en absoluto concluyentes porque solo en el cole se comportaba así, luego tú podías llevarlo a un concierto de música clásica 2h que no se iba a cantear del asiento, al cine, al teatro, entrenaba en un equipo….y hemos seguido hasta ahora que tiene 16 años. En el colegio no hay manera y en cualquier otro ámbito se maneja sin problemas. Pues que me perdonen todos los neurólogos del mundo mundial pero eso no era un TDAH y no, no lo iba a medicar de por vida que es lo que me propusieron en neurología infantil, sin pruebas, cuando los test no eran concluyentes y por un especialistas al que conocía media ciudad porque todos los que entraban en su consulta salían con la receta de la “pastilla” debajo del brazo. Luego me empeñé en que lo valorasen en otro lugar y me derivaron a salud mental infantojuvenil y el psiquiatra, después de varios meses de trabajar con él y hablar con nosotros, dijo que era un niño muy inteligente y creativo y que, afortunadamente, no había ninguna patología. Cuando le preguntamos por los problemas escolares, se encogió de hombros y nos dijo que en el cole había mucha gente y no sería fácil para él manejarse con todo el mundo. Estuvimos también en un optometrista durante 6 meses por si mejoraba la psicomotricidad fina, la visión, los reflejos primitivos…y algo posiblemente mejoró, yo creo que algo de discalculia tenía por lo que le ha costado siempre (y aún ahora) hacer las cuentas, pero eso no se lo diagnosticó nadie.
      Saliendo del caso de mi hijo, conozco otros casos que dicen tener TDAH porque el niño es muy inquieto, muy movido, no se concentra…y, de casualidad, te enteras que el entorno familiar es complicado: divorcios mal llevados, problemas familiares, otras dificultades en la primera infancia…pero claro sí, es el niño el que tiene el TDAH en lugar de ver que puede mejorar en ese entorno para contener a ese niño adecuadamente.
      Luego, como muy bien dices, hay familias que saben afrontarlo y otras que no lo saben llevar, que no tienen herramientas para tener la paciencia suficiente y darles el acompañamiento que necesitan. Y ojo, que todos tenemos nuestros días y nuestros ratos, que ninguno somos perfectos ni mucho menos. Hay gente luchadora y buscadora y gente que no ve más que la superficie y duele oír como hablan de sus propios hijos.
      Nosotros con las etiquetas no hemos debido tener buena suerta…o sí, nunca se sabe. Se las pusieron en un centro en el que no podían o no sabían darle lo que necesitaba, cuando cambió la junta directiva nos pidieron disculpas por las barbaridades que se había hecho con él en el centro (para que te hagas una idea de como estaría la situación), gestionaron que le quitaran la condición de ACNEE y luego pues hemos ido capeando como hemos podido pero la inadaptación al entorno escolar siempre ha estado ahí. Mientras en otros ámbitos se sigue desarrollando estupendamente.
      Estoy totalmente de acuerdo contigo en que lo importante es trabajarles su autoestima y entender que todos tenemos nuestras dificultades y vamos gestionando nuestra vida con ellas. De eso se trata.

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