CUANDO EL MIEDO VIENE A VERTE

Cuando me despedí a mediados de julio pensando en parar unas semanas para descansar, para re-conectar, y para seguir creando…no me podía imaginar lo que se me avecinaba.

El día 22 de julio, uno de los miedos más atávicos que yo tenía vino a verme en forma de diagnóstico de cáncer de mama. Así, tan fuerte como suena. Sí, ya sé hay muchísimos casos ahora y con unos índices de supervivencia, afortunadamente, también altísimos. Pero las estadísticas son una cosa, y verte frente a una médica que te cuenta que tu biopsia ha dado positiva y que tienes un carninoma eso…. eso, es otra historia.

Han sido semanas muy duras de pruebas, de resultados, de intervención con mastectomía incluída, de postoperatorio, de dolores, de gestionar emocionalmente los cambios de mi cuerpo…. pero, sin duda, lo más difícil de gestionar ha sido el miedo: los propios y los de los demás.

  • Miedo, indudablemente, a la muerte.
  • Miedo a mi propia reacción frente a los cambios de mi cuerpo.
  • Miedo a la reacción de mi pareja frente a los cambios de mi cuerpo.
  • Miedo a la dureza de los tratamientos que están por venir.
  • Miedo a los efectos en mí de esos tratamientos.

Y ¿qué se puede hacer ante un reto de esta embergadura? Pues CRECER, no hay otra.
Volverme a meter para dentro y volver a buscar en mí la fe, la confianza, la fuerza, la valentía, la consciencia del porqué de cada miedo y de cada fortaleza.

Una vez pasado el shock inicial, que claro que tuve que pasarlo, no queda otra que respirar hondo, muy hondo y conectar contigo misma, con la divinidad que todos llevamos dentro (aunque sea una espiritualidad laica, pero esa conexión con algo que nos trasnciende está ahí, en cada uno de nosotros), agarrarte fuerte a los amigos que se hacen fuertes contigo y te ofrecen lo que tienen para apoyarte, a tu familia,  aceptar tu debilidad y buscar tu fortaleza.

Todo esto hay que gestionarlo con 2 adolescentes que viven el diagnóstico tan aterrados como tú, y que cada uno lo expresa a su manera y tienes que hacerte fuerte tú para sujetarlos a ellos, para darles tranquilidad y calma.

Y toca hacer duelos…por lo que se ha perdido…y si hay que llorar, se llora. Y se le da un espacio a esa tristeza, o esa rabia, o a ese miedo…y cuando le damos un espacio, lo nombramos y lo miramos de frente, es cuando podemos respirar hondo y gestionarlo, y darle su lugar.

Yo tenía un montón de proyectos para este otoño, que tendrán que llevar otro ritmo, pero no por eso voy a renunciar a ellos. Me había apuntado a formaciones muy interesanntes que, como casi todo ahora, son online, y confío en poder seguirlas a pesar de lo que venga y quería poner en marcha una web para compartir un montón de cosas con vosotras, familias que me acompañais en esta aventura. Igual que comprendo que todo se va a ralentizar, también es la roca a la que voy a agarrarme, porque es mi ilusión y mi pasión,  para mantenerme a flote en estos duros momentos.

He dudado mucho antes de escribir esta entrada, porque no tiene mucho que ver con los temas que trato habitualmente ¿o sí? y porque era muy, muy personal. Pero, finalmente, he pensado que lo que no tenía mucho sentido era seguir escribiendo de otros temas,  que vendrán, sin haberos compartido esto, siendo que comencé este blog con la intención de que fuera una comunidad para compartir los retos y las realidades que vivíamos cada día y esta es mi realidad ahora.

Comenzamos…..

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5 comentarios sobre “CUANDO EL MIEDO VIENE A VERTE

  1. Querida Amparo, gracias por compartir pues las vivencias de los demás siempre aportan mucho, y más esta, dan testimonio, ayudan, sólo decirte que no lo puedes expresar mejor, que tienes una misión importante ayudando a tantos padres e hijos adoptantes /adoptivos, que la vida es un largo camino y lo importante son los recursos que tenemos para gestionar los acontecimientos . Ánimo y fuerza todo se utiliza para bien. Tb rezo x ti.

    1. Muchas gracias Gabriela por tus palabras.
      Agradezco también tus oraciones.
      Dice mi padre, que en las trincheras no hay ateos. A mí, conectar con mi espiritualidad y con la divinidad que siento en mí, me ayuda mucho en estos momentos complicados.
      Y sobre todo agradecer lo mucho bueno que, a pesar de todo, tengo: mi marido que es increíble su dedicación, mis hijos, mi familia, los médicos….y cada pequeño detalle que tanto valoro.
      Un abrazo grande.

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