VIVIR PARA VOLVER

reloj despertador antiguo blanco con margaritas en lugar de horas.
Imagen de cuerpomente.com

Sin duda, este año ha sido un año de aprendizaje intenso.
Por un lado la pandemia que ha mostrado aspectos de cada uno, y de nuestro entorno, que ni siquiera sospechábamos.  En mi caso particular, enfrentarme a una enfermedad que, solo nombrarla, da miedo y que también te enfrenta a aspectos de tí misma que desconocías, o que estaban olvidados.

¿Ha sido duro? Sí.

¿He aprendido? Mucho, muchísimo. De mí y de otras muchas cosas.

En cierto modo, creo que he aprendido a VIVIR, al menos a vivir de otra manera, a conocerme más, a mirar que necesidades tengo, ir aprendiendo a pedirlas, y tomar decisiones sobre como quiero vivir a partir de ahora, “desde donde” quiero transitar el tramo de camino que me quede.

He vuelto a darle importancia a detalles que, seguramente, antes se me pasaban por alto: disfrutar de un olor que me trae a la memoria nostalgias de infancia o parar para escuchar el trino de los pájaros y disfrutarlo como la maravilla que es y no como algo que está ahí porque tiene que estar.

He aprendido a agradecer hasta el aire que respiro ¡Qué barbaridad, qué exagerada! el aire está ahí siempre, para todos….¿Seguro? Que les pregunten a los de La Palma….o al que ha pasado por una insuficiencia respiratoria durante la pandemia….

Conforme me voy recuperando, voy volviendo a lugares a los que, en algún momento, no tuve muy claro que pudiera volver…y está siendo increíble disfrutarlos desde una nueva mirada: el Cantábrico este verano, la playa, los amigos con los que ha sido imposible juntarse en una pandemia que me ha obligado a estar prácticamente aislada, los colores del otoño en el Pirineo este último sábado….
¿Había vivido esto antes? Sí claro, pero desde una mirada distinta. Cualquier tontería te distraía de lo importante, cualquier pequeño conflicto te hacía perder el foco del disfrute y te arruinaba un día….seguro que a vosotras también os ha pasado, días en familia que se esperaban geniales y que han acabado siendo un desastre.

¿Qué es entonces lo que ha cambiado? LA MIRADA.
Y aprender a relativizar lo importante, LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE, de lo que no lo es tanto.

 

¿Qué tal si aplicamos esto a nuestros hijos? Son un auténtico milagro….

¿Qué es lo verdaderamente importante cuando les miramos a ellos?

No sé vosotras pero yo, desde esta perspectiva, tengo la sensación de que los árboles no me han dejado ver el bosque….que me he perdido demasiadas veces en luchas con unos y otros que me han apartado de lo que realmente era importante, y lo verdaderamente importante era tener el foco fijo en quien eran ellos y qué necesitaban de mí para crecer. 
No es cuestión de fustigarme por lo que he hecho mal. Es cuestión de tomar consciencia para hacerlo de otra manera desde ya mismo.
¿Volveré a meter la pata? Fijo.
Pero haremos como la voz de GPS “recalculando ruta, recalculando ruta, recalculando ruta….”

¿Cuántas veces les hemos exigido cosas a ellos, sin ver si realmente estaban o no preparados para hacerlo, porque eran una necesidad nuestra y no suya?
¿Cuántas veces les hemos exigido cosas a ellos porque nos sentíamos reclamadas por el entorno pero en el fondo sabíamos que eso no era exactamente así?
¿Cuántas veces hemos hecho oídos sordos a nuestra intuición, a lo que creíamos que necesitaban porque no era lo esperable?

Los míos ahora están en la adolescencia y tengo la suerte de vivir para volver a reparar lo que en otros momentos ha sido dañado, sin la más mínima intención de hacerlo….o, porque no admitirlo, en momentos de desregulación absoluta, que también los ha habido, sí que ha habido una clara intención de salirme con la mía, que para eso era la adulta, la madre y la que mandaba….y ahora me doy cuenta que no, que era la madre y la adulta pero no para eso, sino para conectar con ellos, con sus necesidades, con su historia, con sus duelos, con su proceso y acompañar y reparar en la medida de lo posible. Era la adulta para respetar sus tiempos, era la adulta para ayudarles a regularse y no para desregularme con ellos.

Así que mi mensaje hoy es simple: para, siente, conecta, vive, acompaña…..

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