LA LUNA DE ADDIS ABEBA

Con este libro: “La luna de Addis Abeba” de Alberto Pardo de Vera, abro nueva sección en el blog. La idea es ir subiendo reseñas de los libros que vaya leyendo o releyendo para daros “MI” percepción sobre el mismo. Lo que más me ha gustado, lo que me ha hecho reflexionar.
En los comentarios podéis dar vuestra opinión o rebatir la mía si también lo habéis leído y os ha  resonado de otra manera.

Venga, al lío.

El autor ha hecho un relato novelado de su historia de adopción en Etiopía de una niña de 4 años en 2006. Hasta aquí la sinopsis.

Como es el mismo año en que adoptamos nosotros, aunque en nacional, me he sentido muy identificada con el proceso que narra porque, lo que más me ha gustado de su historia, es la parte en la que hace introspección sobre sus propias dudas, sus recelos, sus expectativas, sus anhelos, sus miedos, su necesidad de autocuidado, de buscar momentos para él en medio de las tormentas, de coordinarse con su pareja para que ella también pudiera tener esos espacios….incertidumbres, desazón, ilusión, alegría y tristeza ambas en ocasiones en una misma realidad.
¿Quién no hemos pasado por eso en este camino al acompañar a nuestros hijos?

Hay otra parte del libro, la que va narrando la propia historia de Asha casi hasta la actualidad (este libro es de reciente publicación noviembre de 2020), en la que también he conectado con mi propia realidad, con la realidad de muchas de nosotras como familias adoptivas, en las que hemos vivido una infancia bastante normalizada, incluso exitosa, aunque en momentos enseñasen la patita por debajo de la puerta y nos preguntásemos si eso que se dejaba vislumbrar explotaría algún día, de alguna manera, y al llegar a la adolescencia su dolor no ha podido soportarlo más y ha erupcionado cual volcán y hemos visto como el magma nos salpicaba a todos, como destrozaba la niña que habían sido y ponía todo patas arriba, a veces, en situaciones muy delicadas. Ahí toca “atarse los machos”, como se dice en mi tierra, y aunque atendiendo también nuestro dolor, acompañar y confiar en todo lo construido hasta entonces, mientras ellas elaboran su propio duelo y van saliendo adelante. Por supuesto, muchas veces no somos suficientes y hace falta ayuda profesional, para nosotras como familias, y para ellas.

Yo he hecho un tercer apartado en este análisis del libro que es la ayuda de las instituciones, de los técnicos, antes, durante y después.
Antes, para la preparación y formación a la hora de asumir este tremendo reto que es ser familia por adopción, aún más si cabe, cuando la diferencia cultural, racial, es importante y eso va a traer consecuencias, a lo largo de toda la vida, no ya para nosotras, si no principalmente, para ellas.
Durante: cuando surgen los problemas de verdad, arrecian las tormentas, y hacen falta profesionales preparados y expertos en las terribles emociones por las que navegamos, ya todos metidos en el mismo barco.
Después: cuando nuestras hijas van creciendo, adolescentes, y necesitan elaborar su identidad, conocer sus orígenes, saber qué pasó con su familia… y encuentras tantas puertas cerradas, tanta información perdida, tanto dolor y tanta incertidumbre.

Sin duda, un libro para reflexionar, para debatir, para poner sobre la mesa muchos de los temas “pendientes” en este camino de la adopción.

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