THE CROWN

Sí, ya, he perdido completamente el norte.

¿ The Crown en un blog sobre adopción ? ¡Venga ya!

Pero… que tal si le damos un hueco a The Crown en un blog que habla también sobre la adversidad temprana incluso en familias donde, aparentemente, no falta de nada.

Que tal si comentamos la hiperexigencia por ser lo que tu familia quiere que seas, aquello para lo que has sido “llamado”, lo que se espera de tí, lo que es tu deber y tu responsabilidad.

Que tal si comentamos como afecta eso a tu desarrollo emocional posterior, a tu capacidad o más bien incapacidad, para ser una madre amorosa, para aceptar a tus hijos con sus virtudes y sus defectos, para verlos más allá del papel que les has querido asignar en el rol de la familia.

Que tal si comentamos como funcionan las cosas en esas familias en las que “las cosas aquí se hacen así” sin dar lugar a que se pueda expresar cada uno como es realmente.

Que tal si comentamos las consecuencias traumáticas, emocionales, sociales, para los que son la “oveja negra” o el “patito feo” de la familia.

Que tal si comentamos los mecanismos de regulación que se buscan cuando se sienten excluidos de la familia “perfecta”: consumos, adicciones, promiscuidad….

Que tal si hablamos de esas madres manipuladoras que hacen lo posible y lo imposible para que sus hijos vayan por el camino que ellas creen que deben recorrer para ser “una persona de provecho”

 

Igual ahora ya vemos más motivos para incluir esta serie inglesa (en Netflix, por cierto) para poder analizar todo esto ¿no?
Esto se da en muchas familias, en cada una en la medida de sus posibilidades, y no siempre es una cuestión de dinero o de poder, en muchas ocasiones es una autoexigencia, un querer que tus hijos medren…y venimos de esa educación y de esa cultura.
Y si no nos lo trabajamos, vamos a seguir proyectándolo en nuestros hijos, biológicos o adoptados.
En los biológicos mal, porque está asegurado el dolor emocional, pero la carga para los adoptados es bestial porque les hacemos sentir que no son suficientes, que no cumplen nuestras expectativas, que no consiguen ser lo que nosotros queremos que sean, que por más que se esfuerzan no consiguen encajar en el ambiente, en los amigos, en la familia, o en la sociedad que nosotros frecuentamos….

Quizá haber puesto como ejemplo The Crown haya sido un exceso pero, a veces, ver las cosas al extremo ayuda a verlas muy claramente. Aunque corramos el riesgo de creer que eso no va con nosotros.

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