Y llegó la temida adolescencia

Estos días se está hablando mucho más de adolescencia en redes….por fin.

Por fin hay voces que explican lo complicado que está siendo esto para ellos por coincidir con el momento vital que más necesitan socializar, estar con  sus iguales, empezar a moverse solos…
Es una etapa, a la vez, emocionante y complicada.
Un rato se te cae la baba de verlos opinar con criterio propio, y otro rato no sabes como controlar ese genio, esa rabia, ese cabreo que no sabes de donde ha salido…ni ellos tampoco.
Todo esto se puede estar intensificando en estos días por la falta de espacio para sí mismos y por no poder alejarse de nosotros, salvo cerrando la puerta de su habitación, cuando más desearían perdernos de vista.

Reflexionemos un poco sobre esta etapa:

Cada día son pre-adolescentes antes. Nuestros hijos se están quedando sin infancia….y todos somos culpables.
A nosotros nos hace mucha gracia vestirlos de “adultos” siendo aún bebés, la publicidad los sexualiza demasiado pronto, la televisión con sus “instructivas” series que tanto cuesta cortar…

Nosotros hemos intentado que fueran niños el mayor tiempo posible, que pasaran más horas jugando que viendo la tele, que no tuvieran móvil hasta que, por los desplazamientos que tenían que hacer, nos pareció útil para todos, respetamos las recomendaciones de edad de películas y series, aunque eso nos generase pequeñas batallas con ellos porque “a mis amigos les dejan”. Pero aún así, la adolescencia llega, de repente, con fuerza…No pide permiso.

Nuestros hijos, además, suelen sufrir en esa crisis adolescente una importante crisis de identidad.
Muchos de ellos no comparten raza con nosotros y eso, suele dar lugar a importantes crisis de pertenencia puesto que no encuentran su espejo biológico en nosotros.
No obstante, debo deciros, que aún siendo de la misma raza, aunque no haya diferencias significativas te encuentras que ellos la crisis, en uno u otro momento, la pasan igual.
Si tú les has contado que eras buen estudiante, o que se te daba bien esto o aquello, y ellos tienen dificultades…pues ahí van a encontrar la “no pertenencia”.
Si en mi familia todos somos muy altos y a mi hijo le apasiona el baloncesto pero no da la talla (siendo que sus tíos maternos miden 2m.) pues ahí está la “no pertenencia”.
Yo mido 1.80m y mi hija llegó en un percentil 3, fue recuperando, pero estuvo en el 10, en el 30 y ahora ya por encima del 50 bien, pues cuando iba conmigo a cualquier sitio le decían “que niña más alta” y ella me miraba con cara de guasa porque sabía que era la más bajita de su clase.
Cada vez que mi hijo tenía entrenador de baloncesto nuevo, al verlo conmigo le decían: “hombre que tú vas a crecer mucho, con esta madre”….y la cara de mi hijo era un poema porque deseaba con todas sus fuerzas esos centímetros que veía que no iban a llegar (aún así ha llegado ya a mi altura con 16 años).
Que durante toda la infancia tengas que dar explicaciones cada vez que vas a un médico o especialista nuevo de que eres su madre adoptiva pero no biológica, va dejando poso. Y ellos te lo hacen saber. Siempre recordaré, de las primeras veces que me pasó, creo que en el oculista (mi marido y yo llevamos gafas y llevamos a la niña a revisión) le dije “no soy su madre biológica” y  mi hija, a la salida, me preguntó “mamá ¿por qué le has dicho que no eras mi madre?” A partir de entonces, le dí la vuelta a la contestación y siempre decía “soy su madre adoptiva” o “somos familia adoptiva, no tengo antecedentes suyos”.

Cuando llegan a la adolescencia y sus cuerpos van cambiando para convertirse en el adulto que serán, ellos no encuentran su punto de referencia y duele….ya lo creo que duele. Es un punto de crisis vital.

A la vez ellos se hacen mil preguntas sobre como serán sus orígenes, a quien se parecerán en su familia biológica, porque son de esta o de aquella manera o porqué tienen esta o aquella dolencia.

Sobre adolescencia hablaremos, y mucho, porque me gustaría que los que estáis pasando por esta etapa compartáis vuestras experiencias, vuestros retos y podamos ir creciendo juntos.

 

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2 comentarios sobre “Y llegó la temida adolescencia

  1. Querida Amparo, me ha gustado mucho tu post, ne siento muy identificada con muchas cosas y no lo puedes expresar mejor. Muchas gracias

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